Hablemos de interpretación…

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Paola Tormo

La interpretación es una disciplina clave para la comunicación entre personas que no comparten un mismo idioma y a la que la IA todavía no está afectando de manera decisiva. Esto se debe a que esta disciplina depende profundamente de las variedades dialectales, del contexto y de los matices sociolingüísticos. Los intérpretes humanos reconocen acentos, registros, modismos locales y referencias culturales implícitas que cambian incluso dentro de una misma lengua. Estos elementos no solo alteran el significado literal, sino también la intención comunicativa. Aunque los sistemas de IA han mejorado en reconocimiento y traducción, siguen teniendo dificultades para identificar variaciones sutiles, ironías regionales o usos no normativos del lenguaje que un intérprete humano capta de forma inmediata gracias a su experiencia y conocimiento cultural.

Además, la interpretación exige una gestión fina del ritmo y del contexto comunicativo. El intérprete debe adaptarse a la velocidad del discurso, a pausas estratégicas, a interrupciones y a cambios espontáneos del hablante, manteniendo coherencia y fluidez en tiempo real. A esto se suma el contexto situacional: quién habla, para quién, con qué propósito y en qué entorno. La IA aún no integra de forma fiable estas variables dinámicas ni toma decisiones pragmáticas en fracciones de segundo. Por ello, la interpretación sigue siendo un ámbito donde la competencia humana resulta difícil de sustituir.

En resumen, es muy importante contar con intérpretes profesionales para transmitir de forma eficaz el mensaje deseado. Los tipos de interpretación son varios, y cada uno está pensado para contextos y necesidades específicas. Conocerlos ayuda a entender mejor su valor y a elegir la modalidad más adecuada en cada situación. Los más habituales son:

- La interpretación simultánea, probablemente la más conocida. El intérprete traduce el mensaje para el público que necesite interpretación casi al mismo tiempo que el orador habla, generalmente desde una cabina y con equipos de audio. Se utiliza en congresos, conferencias internacionales, cumbres políticas y grandes eventos multilingües, donde es fundamental no interrumpir el ritmo de la comunicación.

- Bastante cercana a esta última modalidad en lo que a técnica se refiere encontramos la interpretación susurrada, también llamada chuchotage, en la que el intérprete susurra la traducción directamente al oído de una o dos personas mientras el orador habla. Se utiliza sobre todo en reuniones pequeñas, visitas oficiales, juicios o actos donde no se dispone de cabinas ni de equipos técnicos.

- La interpretación consecutiva, por otra parte, se desarrolla por turnos. El orador habla durante unos minutos y luego el intérprete reproduce el mensaje en otro idioma. Es habitual en reuniones de trabajo, ruedas de prensa, entrevistas, juicios o actos institucionales de corta duración. En esta disciplina es fundamental que el intérprete tenga una buena técnica de toma de notas o, en su defecto, una muy buena memoria si el orador se extiende mucho en su discurso antes de ceder la palabra al intérprete.

- Por su parte, la interpretación de enlace o bilateral, caracterizada por la flexibilidad e inmediatez, es común en reuniones comerciales, visitas empresariales o encuentros diplomáticos. Aquí el intérprete facilita la comunicación en ambos sentidos entre dos o más personas, en un formato más informal y flexible y demuestra claramente lo necesario que es el componente humano en la interpretación, donde la adaptación al contexto y a la situación es clave.

- Algo más peculiar es la interpretación jurada, que es prestada por un intérprete jurado en situaciones en las que se requiere garantía legal de exactitud y confidencialidad, por ejemplo, juicios, firmas en una notaría, comparecencias ante organismos oficiales, etc. El intérprete jurado actúa como garante de que la comunicación entre las partes se realiza de forma fiel, precisa y conforme a la legalidad vigente. La interpretación jurada puede ser tanto simultánea como consecutiva, pero al desarrollarse en un marco legal y formal en el que la traducción tiene carácter oficial y validez jurídica, todo lo que se interpreta debe ser audible para todas las partes, y, según el caso, para un juez, un fiscal, abogados o un notario.

Cada tipo de interpretación responde a una necesidad concreta. Elegir la modalidad adecuada o necesaria garantiza no solo la comprensión lingüística, sino también una comunicación eficaz, respetuosa y profesional en cualquier contexto.